Ranar los saluda para reflexionar junto a ustedes: solo vean como todo en la vida cambia, cambia, todo cambia, nunca nada queda en su lugar, todo cambia. Pero, ¿Cómo debe reaccionar un Hombre frente a los cambios de la vida? Cómo se reacciona frente a esos cambios que se dan en cualquier momento de la vida, los primeros diálogos con otros, los primeros amigos, el desarrollo hormonal, la primera relación sexual con amor, el primer trabajo con responsabilidad, el primero hijo/a, el primer fallecimiento cercano, los nietos y solo para los afortunados los bisnietos. Todos estos sucesos que nos destruyen el gran castillo de arena que construimos a lo largo de nuestras vidas.
¿Cómo reaccionar frente a esos cambios que nos hacen “el clic” y nos mueven todo lo que creíamos en un momento como correcto o que siempre defendimos a capa y espada?
Imagínense haber luchado todo una vida por un ideal y que de buenas a primeras se desmorone. Piensen en la gente que ama su país y tiene que dejarlo por razones de fuerza mayor. Pónganse en el lugar de todos los que sufrieron la ruptura de lo que para el Hombre es lo más importante (o debería serlo), la familia. O peor aún, aquellos que la vida les deparó obstáculos casi insuperables: enfermedades, pobreza extrema, hijos en la adolescencia no buscados y un sinfín de cosas que nos llevaría días contarlas.
Pero no hay que dejarse llevar por estas cosas y caer en una depresión total y estar al borde del precipicio esperando el último empujón. Y como dijo un gran amigo; Víctor Lamorte: “A pesar de todo, nunca dejen de soñar”. Porque luego de todo lo malo, es una fija que vienen tiempos mejores. Piensen en ese amor que llega de la nada, de improvisto y que casi sin darnos cuenta se apodera del 90% de nuestros pensamientos y nos hacer creer que esa otra personita es tan necesaria para la vida como el sol para una planta o Casal para Grozi. Y a quien no le gusta esos giros que dan la vida que nos llevan a reconciliarnos con ese amigo o con alguien de la familia que nos habíamos peleado hacía ya 2 o 3 años, esas personas que cuando más las necesitas siempre están a la orden del día. O mejor aún ¿Quién no se peleó con un amigo y se reconcilió a los 5 minutos?
O también durante tus cambios ver como se acercan a ti personas de las cuales jamás te lo esperaste.
También son infinitos esos momentos que nos dibujan una cara cual carita de Devoto.
Por todos estos motivos le digo a todos aquellos que ven que su vida está cambiando y que no pueden dejar de laburarse la cabeza pensando que en su vida no hay ninguna salida: Acérquense a nosotros hermaos, le daremos el manto de la descarga. (Pa No, disculpen ese es el discurso del trabajo de la noche). Yo les digo acerquémonos a todos nuestros afectos, porque si la montaña no va a mahoma, mahoma va a tener que mover el culo e ir hasta la montaña, Arrimate a esos a quienes en realidad van a estar junto a nosotros para toda la vida, o por lo menos hasta el próximo cambio.
Valoremos el amor, sí, el amor a una persona, objeto, mascota, o simplemente al regalo más hermoso que nos han dado, para algunos un dios o para otros simplemente nuestras madres, la vida.
Amemos a esta vida que no nos da lugar al aburrimiento.
Ranar se despide sin antes decir: Tú sabes que está dedicado para vos.
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